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Sunday, 20 May 2018

Lo que te enreda en la brisa



























Por ti mi amor
Por si o por no
Yo soy temor a perder
Vos la verdad que alucina
























Llegar a oír
tu comprensión,

Dime si es ilusión
lo que te enreda en la brisa

y minutos, después
Me volví tempestad
al extrañarte

Viento de paz
Dime si es ilusión
la forma de tu sonrisa

 















Mi devoción
Viento fugaz.
la poesía floreció 
donde resbalan tus ecos



Sos mi ilusión
Mburucuya’
Aroma a jengibre
te enciendes en mi pupila

















Y minutos despues
Me volví tempestad
al añorarte

Viento de paz
Dime si es ilusión
lo que te enreda en la brisa



Letra , Musica y Video by JAVIER MIRO Copyright ©


Ilustraciones : ISABELLA MIRO


Wednesday, 16 May 2018

JESUS DE PLAZA FLORES





Hacía tiempo que Alberto no daba señales de vida
Como buen amigo no dejaba de preocuparme por él, la última vez que desapareció tuve que rastrearlo con un perro sabueso por el desierto de Atacama, donde me confeso’ que un señor muy rico le había prometido tierras y palacios a cambio de un trabajo , pero que el lo rechazo' y luego de la entrevista se quedo' caminando por el área y se perdió.
Me decidí a pasar por su departamento en la calle Yerbal en Caballito, al llegar el portero me dijo que lo veía un poco  cambiado  pero bien, lo cual me tranquilizo’.
Al subir me encandilo’ fuertemente la luz entrando por el ventanal de la escalera y sentí’ en mi pecho falta de aire debido a un  fuerte olor a incienso en el ambiente.
Al pararme delante de su puerta me abrió antes de que golpee’, lo cual me sorprendió de manera, me dijo “Gracias por responder a mi llamado”, no quise discutir de que yo lo había llamado , me contente’ con verlo bien.

Vamos … ya es hora – me dijo con voz suave y empezó a bajar las escaleras.
-“Es extraordinario!!! -Seguía murmurando,- en el camino te explico”
Me limite a seguirlo, supuse me aguardaba una agradable sorpresa, sentí en mi cuerpo una sensación de bienestar abrumadora y lágrimas de felicidad brotaban espontaneas rodando  despaciosamente por mis mejillas (quizás impulsadas por el humo del incienso que entraba por el ventanal).
Nos dirigimos por Yerbal hacia la estación de tren Caballito  en un día como tantos otros en que nos juntábamos a tomar algo en algún bar de Flores ( la próxima estación)para charlar con amigos o jugar una partida de billar.
Alberto caminaba un poco apurado como ansioso e impaciente por mostrarme algo.
En la esquina de Yerbal y Rojas una viejecita nos paró’ y sin decir nada procedió a abrazarlo , Alberto sin sorprenderse le beso’ la frente.
Una vez en la estación me llamo’ aún más la atención su aspecto desarreglado, su barba, su pelo largo mientras pensaba para mi “ este Alberto sigue viviendo en los 70”s

Al subir al tren le perdí un poco el rastro debido a la gran cantidad de gente que viajaba, asumiendo que habría un numero de 10 o 15 pasajeros entre nosotros chequeando a lo lejos podía ver moverse su melena que parecía  ahora haber crecido .





En solo tres minutos bajábamos en la estación Flores, pero debido a la muchedumbre tratando de bajar y subir del tren decidí quedarme quieto en el andén esperando se despeje para poder visualizarlo.
Lo que siguió me dejo’ consternado, la figura de Alberto caminando por el andén quedaría en mi mente por el resto de mi vida de una forma notablemente perturbante.
Vestía una túnica blanca larga hasta los pies, mientras un manto rojo cruzaba su cuerpo colgando desde el hombro izquierdo y calzaba unas sandalias de cuero.
Caminaba como en trance hacia la Plaza Flores, mis pasos lo seguían desde lejos con euforia y desconcierto, sin dejar de sentir fuertes espasmos ante la certeza de que mi amigo estaba perdiendo la razón por no decir que estaba completamente de la nuca.
El guarda de la estación detuvo mi trance al tomarme fuertemente de mi brazo y preguntarme en tono intimidatorio “Es usted uno del grupo?”
Quien sabe porque extraña razón conteste’ sin saber de que se trataba -“Noo , no , yo no lo conozco”. Entonces el guarda insistió  medio molesto –“pero si , si yo los veo cuando bajan del tren y se van a tomar café a la confitería San Jose.
Entonces volví a la realidad de golpe y me di cuenta que el señor nos había visto con anterioridad de la transformación mística de mi amigo, por lo tanto le respondo “ No… si ,…él es Alberto , mi amigo, no se muy bien que le ocurre… pero no del grupo no soy “ .Continuando-“ Disculpe la pregunta de qué grupo?




-“Vea amigo -el guardián utiliza ahora un tono grave solemne-ahora cuando baje del anden va a ver otros dos pelilargos con pinta de mendigos, que lo siguen y luego en la esquina una de las chicas de la casa de masajes de la cortada se une al grupo ,y al entrar a la plaza otros dos y una señora  de cabellos largos”.
-“Disculpe , no entiendo siguen a mi amigo no se dan cuenta ?...
-“No se ‘-sigue el guarda, sin dejarme terminar -cuando llegan al centro de la Plaza, donde esta el monumento a Pueyredon, podés reconocer entre ellos a la virgen María ,Magdalena y los 12 apóstoles, esto ocurre cada miércoles a las 12 y cuarto del mediodía.



Un sudor frio me corría por la espalda, me alejo corriendo tratando de alcanzar a Alberto que desaparecía al bajar las escalinatas de la estación
Al alejarme escucho los gritos del guarda –“Pedile que rece por mí”.
Confirmo la figura del grupo esperando su llegada en el centro de la plaza




Se une a ellos sin decir nada, se dirigen hacia la esquina para cruzar hacia la Iglesia. Al llegar a la esquina , a pesar de que el semáforo estaba en rojo dos del grupo toman del hombro al cieguito Manuel que vende caramelos en ese punto y lo arrojan violentamente al tráfico enloquecido de la avenida Rivadavia .
El pobre hombre deambula aterrorizado, aturdido por los chirridos de los frenos , los bocinazos y los insultos desde los vehículos, tratando de salvar su miserable vida.
Alberto se lanza a cruzar y lo toma de la mano apurando el paso hasta alcanzar agitados la vereda de enfrente.



El grupo restante cruza ahora con la luz verde para unirse al infeliz dúo al grito de “ milagro es un milagro”.
El grupo exaltado marcha hacia la Basílica San Jose de Flores, entran apurados por el lindante pasaje “Salala” , y luego de unos minutos contemplo desde enfrente algunos de ellos dispersarse saliendo por el otro costado de la iglesia a través del pasaje conocido como “Pescadores” pero ya vestidos con ropas normales caminando como si nada hubiera pasado.
Nada supe mas de Alberto pero por las dudas evito pasar por la Plaza los miércoles al mediodía.







Mas relatos en :


PEPE


http://desgranandomomentos.blogspot.com.es/



Altamente recomendable otra historia sobre personajes de Flores , las mismas calles,las mismas tristezas en 

El Chelo de Bacacay


https://lasbalasdelcampanario.blogspot.com.au/2012/08/el-chelo-de-bacacay-cuento-1993.html?m=0